De la Biotecnología a la investigación: el camino de Natalia Martínez Reyes
La curiosidad por entender cómo funciona la vida puede convertirse en una vocación. Natalia Martínez Reyes, alumni del Grado en Biotecnología de la Universidad de León, nos comparte una trayectoria marcada por la pasión por la ciencia, la investigación y el aprendizaje continuo. Desde sus años como estudiante en la ULE hasta su desarrollo como investigadora en el Campus de Ponferrada, Natalia reflexiona sobre las oportunidades que encontró en la universidad, las experiencias que marcaron su camino y los consejos que le gustaría transmitir a quienes hoy comienzan su propia aventura académica.
Hola, soy Natalia Martínez Reyes. Estudié el Grado en Biotecnología en la Universidad de León entre 2014 y 2018 y, actualmente, soy doctora en Ingeniería de Biosistemas por el Campus de Ponferrada.
Tras finalizar la carrera cursé un máster en Nanociencia y Nanotecnología Avanzadas en la Universidad Autónoma de Barcelona. Más tarde tuve la oportunidad de realizar prácticas internacionales en el Westerdijk Fungal Biodiversity Institute, en Utrecht (Países Bajos), gracias a una beca VIVEUROPA gestionada por la Fundación General de la Universidad de León (FGULEM). Aquella experiencia fue decisiva para confirmar mi vocación investigadora.
Mi paso por la Universidad de León supuso un antes y un después. Como ocurre con muchos estudiantes, la universidad me abrió las puertas a un mundo nuevo. La Biotecnología es una disciplina en la que cada día descubres algo diferente y, para alguien curioso como yo, eso resultó especialmente motivador.
Es una carrera exigente, pero precisamente esa exigencia hace que quienes estudiamos aquí salgamos con una preparación sólida. Guardo un recuerdo muy especial de muchos profesores que nos transmitieron su pasión por la ciencia y que sirvieron de inspiración para quienes comenzábamos nuestro camino académico. Son esas personas que disfrutan de su trabajo y que consiguen despertar vocaciones.
Además, la Universidad de León ofrece numerosas oportunidades para quienes están atentos a ellas: becas, prácticas remuneradas, proyectos de investigación o espacios para desarrollar iniciativas propias. También tuve la suerte de participar en actividades impulsadas por ABLE, la Asociación de Biotecnólogos de León, una entidad muy activa en la divulgación y formación científica y que participa en el Congreso Nacional de Biotecnología.
Todas estas experiencias marcaron profundamente mi etapa universitaria.
Actualmente, mi trabajo se centra en las áreas de Biología Molecular, Bioquímica y Genética Molecular, disciplinas que descubrí durante la carrera y que han definido mi trayectoria profesional. Gracias a la formación recibida en la Universidad de León he podido construir una base sólida para dedicarme a la investigación.
Durante mi tesis doctoral desarrollé un método natural para descontaminar alimentos afectados por micotoxinas. Además, estudié los genes implicados en las rutas biosintéticas responsables de la producción de estas toxinas por parte de determinados microorganismos.
Junto a la investigación, siempre he intentado participar en actividades de divulgación científica, porque considero fundamental acercar la ciencia a la sociedad. He colaborado en iniciativas como Pint of Science, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia o los STEM Colloquiums.
Uno de los momentos más especiales de esta etapa fue mi participación en el concurso “Tu Tesis en Tres Minutos”, donde obtuve el segundo premio. Aquella experiencia supuso una gran motivación tanto personal como profesional y me permitió comprobar la importancia de comunicar la ciencia de forma clara y accesible.
Si tuviera que dar un consejo a quienes están comenzando su etapa universitaria, les diría que no existe una única decisión correcta. Ya sea la carrera, la ciudad o el camino profesional que elijan, hay muchas opciones capaces de hacerles felices y, con el tiempo, descubrirán que algunas decisiones que hoy parecen trascendentales no lo son tanto.
También les diría que las notas importan, pero no lo son todo. Hay otras cualidades que pueden abrir muchas puertas: la curiosidad, la valentía, la capacidad de adaptación o incluso algo tan sencillo como ser una persona cercana y amable.
He aprendido que los buenos profesores inspiran, pero que incluso aquellos que nos lo ponen más difícil nos enseñan una habilidad fundamental para la vida: aprender por nuestra cuenta.
Mi mensaje final sería sencillo: busca aquello que te gusta, ponle ganas y no tengas miedo a equivocarte. Lo importante es avanzar y disfrutar del camino.
Estoy muy agradecida a la Universidad de León y a todas las personas que me han acompañado durante este recorrido. Y a quienes estáis empezando ahora vuestra etapa universitaria, mucho ánimo: vais por buen camino.

